5 nov. 2011

NECRÓPOLIS DE OJOTAS

En casa todos tenemos ojotas y se rompen con frecuencia. Es probable, también, que no encontremos su par entonces ahí nomás combinamos una con otra de otro palo, no importa color, tamaño ni diseño. Acá no se discrimina nada. 
Así andamos por la vida de este hogar, preservando un cementerio de Havaianas (en el mejor de los casos) grises, blancas, negras, con flores o pelotas de fútbol. 
Cuando era chica, existían unas alucinantes, con una margarita giratoria y eran extremadamente femeninas. Mi papá las arreglaba, cuando se salía la tira, poniendo un clavito abajo y también poniendo en riesgo tu planta del pie. Poco importaba. Así y todo, íbamos a la pileta. 

5 comentarios:

  1. Clavito??? Estamos todos locos??? Qué personaje tu papá!!!

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  2. Es así: el clavito, atraviesa la goma perpendicular a la ojota esa por donde va el pie. Pasaba el tallito por el agujero y le cruzaba un clavito o alfiler hasta zafar. Se entiende?

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  3. Ahhhhhh... al mejor estilo lo atamo con alambre!!!

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  4. Podes creer que Diego le arregló unas a María con un clavo todo oxidado...casi lo mato. Acá igual che, me da mucha gracia ver a María a la mañana dormida en sus piecitos 30 calzarse las canoas 42 del padre para abrir la heladera

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  5. En casa somos descendientes de pie grande:
    Padre: 43
    Madre: 38
    Hija: 38
    Hijito: 32

    El otro día íbamos a la psico y le digo a padre: alcanzame las sandalitas color marrón y me trajo un zueco marrón y una sandalia. Le digo: voy así y nos internan a los cuatro. ja ja ja, que familia, nena.

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